4 de septiembre de 2008

De vuelta a lo normal

Finalmente después de haber vivido un mes tan movido en el ámbito deportivo, Setiembre se muestra como más calmado, aunque no tanto como otros meses.

Debo anunciar que ha comenzado la nueva competencia de estrategia deportiva llamada “Gran DT” donde nuevamente salen todos aquellos opinólogos del futbol a tratar de demostrar si verdaderamente tienen las cualidades selectivas de jugadores que ellos tanto aclaman. En mi opinión, este juego tiene tanto éxito debido a un enunciado que dice: “Este es un país con 36 millones de técnicos”. Lo cual es cierto, en el ámbito futbolístico, ya sea nacional o internacional, todos tienen su opinión crítica sobre el asunto.

Otro tema a tener en cuenta es que se jugarán dos fechas de las eliminatorias para el mundial, pero es algo de lo cual hablaré cuando ya hayan pasado los dos partidos correspondientes.

Lo que yo quisiera discutir hoy es el tema de los disturbios en las estaciones Merlo y Castelar de la ex-línea Sarmiento, originados por las demoras del servicio.

Algunos pensaran que los que provocan los desastres son todos “villeros” o inadaptados, pero cuando uno ve las imágenes de lo sucedido, se pueden ver algunos trajes o vestidos finos tirando piedras también. Porque no es un problema que se genera porque si, es algo que sucede debido a la bronca e impaciencia acumuladas por los que día a día viajan en el tren. Las demoras son moneda corriente ya, cuando los trenes nuevos son utilizados para el recorrido Castelar-Miserere (debido al temor de los dirigentes de que la gente de Merlo y más allá rompa los vagones quizás) y dejan para los demás servicios a los trenes viejitos, de los cuales la gran mayoría se cae a pedazos debido al maltrato del tiempo y tantos viajes, provocando que sean más factibles los desperfectos técnicos. Otra razón para las demoras son los accidentes que acontecen por la imprudencia de aquellos que cruzan las vías a pesar que las barreras estén bajas (en su mayoría autos) y también los suicidios (los infelices que se suicidan tirándose a las vías se encargan de por lo menos cagar a alguien al morir tirándose justo en los horarios pico). Todo esto en conjunto sirve para que al menos 3 o 4 veces al mes se generen interrupciones o demoras de más de ½ hora entre tren y tren.

La gente tolera, pero hasta cierto punto. Un vocero de TBA incluso salió con su cara de doble acero reforzado a declarar que “En este país no s puede tolerar una demora”. Es obvio que no, principalmente porque las demoras se suceden semana a semana y la gente ya esta re-podrida, cansada de llegar tarde al laburo o de llegar tarde a sus casas después de un duro día de deslomarse trabajando.

En definitiva, creo que es un tema que da para largo, y que tardará mucho tiempo en resolverse, si es que tuviera una solución factible.

Cuídense mucho y espero sus comentarios.

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