Reflexion interna
Quizas esta sea una de las pocas ocaciones donde yo escriba con elocuencia y finas palabras. Se debe esto principalmente a que hoy quiero abrir mi pecho de una manera poco común (ya que normalmente yo lo hago para proferir los pensamientos de bronca y enojo que se alojan en mi interior) y estoy en la necesidad de expresar un pesar que aqueja mi pobre y sufrido corazón.
Para aquellos que me conoces, yo se que parezco uno de esos seres incapaces de sentir algo más que odio, enojo, ofuscamiento e ira. Pero en realidad tengo la capacidad de expresar (muy raramente) otro tipo de sentimientos.
El caso es que mi corazón ha sido tocado por la diosa Afrodita, y he caido en un terrible pesar debido a eso. La mujer que es ahora dueña de mi humilde corazón tiene ya dueño y no es cosa simple dejar de pensar en ella (principalmente porque la tengo a menos de 3 metros de distancia, todos los días).
Por este motivo es que yo acudo a ustedes, fieles lectores, para que me aconsejen y me ayuden con este dilema que acongoja y hace sufrir a mi corazón.
Para aquellos que me conoces, yo se que parezco uno de esos seres incapaces de sentir algo más que odio, enojo, ofuscamiento e ira. Pero en realidad tengo la capacidad de expresar (muy raramente) otro tipo de sentimientos.
El caso es que mi corazón ha sido tocado por la diosa Afrodita, y he caido en un terrible pesar debido a eso. La mujer que es ahora dueña de mi humilde corazón tiene ya dueño y no es cosa simple dejar de pensar en ella (principalmente porque la tengo a menos de 3 metros de distancia, todos los días).
Por este motivo es que yo acudo a ustedes, fieles lectores, para que me aconsejen y me ayuden con este dilema que acongoja y hace sufrir a mi corazón.
